Realizado por Andrea Galdós-Tanguis, Brenda Rucoba y Valeria Ugarte
Se ha preguntado, ¿Por qué el Perú, pese a tener grandes riquezas en su territorio, es un país pobre y subdesarrollado? Me imagino que sí. Muchos peruanos nos preguntamos lo mismo y tratamos de encontrar una respuesta que nos lleve a explicar el por qué de tanta pobreza en nuestro país, pese a que el mismo nos ha brindado, a lo largo de la historia, diversos recursos. ¿Es que acaso somos una población indiferente a nuestras riquezas? ¿Somos tan conformistas que no buscamos explotarlas? ¿El Perú se ha olvidado de su gente? ¿Qué cree usted?
Sin duda, cuando hablamos de pobreza nos referimos a la carencia de ingresos que, hoy en día, se representa en el 34.8% de nuestra población. No es necesario que vayamos a las afueras de Lima o que viajemos a otros departamentos del Perú para poder ser partícipe de la pobreza, día a día podemos estar en contacto con la misma, a cualquier hora y en cualquier lugar. Dicha situación no es algo reciente, es una “enfermedad” que se viene arrastrando desde hace muchos años atrás, quizás, desde la Guerra del Pacífico y, profundizado, desde las épocas del terrorismo. Dicha “enfermedad” se ha mantenido a lo largo de los años, pues, no se ha buscado una solución para la misma; se cree, erróneamente que, de un día para otro, alguien vendrá a curarla de raíz.
Sin embargo, la pobreza puede definirse desde diferentes enfoques que de alguna manera, juntos, la constituyen en su totalidad. El más saltante de todos, como ya lo hemos mencionado, se refiere al aspecto económico. Las personas pobres son aquellas que no alcanzan un umbral mínimo de bienestar (cuando este bienestar es inferior al de la mayoría), es decir, que no cuentan con los recursos monetarios económicos para satisfacer sus necesidades básicas y llegar a permitirse una calidad de vida necesaria y adecuada. Desde este punto de vista se observan, como consecuencias, problemas graves tales como la centralización y la distinción de clases sociales los cuales impiden y retrasan el desarrollo del país.
Por otro lado, si nos remontamos a la época incaica, la pobreza se define de acuerdo a la cantidad de parientes que se tenía en el ayllu. La riqueza consistía en tener la mayor cantidad de parientes, de redes, de vínculos que posteriormente servirían de apoyo en lo que fuese necesario. Es con la llegada de los españoles que esta concepción de riqueza cambia por la material. Mientras el sistema mental y de creencias iba cambiando por la “fusión” o destitución de una cultura por otra (los indígenas por los españoles) se pudo identificar dos puntos de partida que darían lugar a la pobreza de hoy: causas históricas y causas estructurales. Refiriéndonos a las primeras, estas constituyen situaciones críticas y de alta desestabilización económica, política y social las cuales trajeron consigo consecuencias bastante perjudiciales para los pobladores. Y con respecto a las causas estructurales se pueden observar la falta de creación de riqueza y fuentes de trabajo, la falta de infraestructura para comunicarnos con las poblaciones más alejadas de consumo: la falta de puertos y aeropuertos para facilitar el comercio internacional.
Después de haber expuesto estas consideraciones acerca de la pobreza, cabría recalcar cómo podríamos cambiarla poco a poco mediante el desarrollo de nuestro país el cual deberíamos impulsar. Hay que tener en cuenta también que el Perú tiene infinidad de recursos por explotar y no nos damos cuenta de ello. He aquí una pieza clave del desarrollo humano el cual implica además poder tomar recursos que existen y saber aprovecharlos para conseguir un progreso que sea saludable para todos. Siendo así, resulta imprescindible fomentar una cultura de alta información acerca de nosotros mismos y del Perú como potencia, implica también fomentar una cultura de liderazgo para poder sacar adelante mediante la creatividad todas esas ideas impulsadoras que pueden hacer cambiar de forma significativa nuestra situación y así ir combatiendo con los problemas que ahora aquejan al país.
En los últimos años, el Perú ha tenido diversas oportunidades de desarrollo tanto en turismo como en economía, no obstante, estas no han sido de gran trascendencia debido a que no se han administrado de la mejor manera. Cuanto se podría lograr impulsando mejor a los deportistas de éxito que últimamente han surgido en nuestro país capacitándolos con los mejores entrenadores para que al desarrollar el deporte se desarrolle el rubro económico relacionado con el mismo. Cuanto se ha podido desarrollar el “boom” de la cocina peruana, muy mal manejado llegando solo a ciertas zonas del país. Si Gastón Acurio logró iniciarlo por qué no invertir en la promoción de un turismo intensivo gastronómico para el país. Cuantas tantas otras actividades se pudieron haber desarrollado en diversos aspectos en los que el Perú resalta y las autoridades aun no las realizan. Reflexionando sobre todo lo que se pudo realizar se encuentra la coherente relación de la pobreza y el desarrollo; mientras los peruanos no queramos desarrollarnos como nación la pobreza será el peor de los vicios que tenga el país.
Bibliografía:
!!Salud¡¡ Perú
Artículo realizado por Melissa Marcovich, Natalie Chávez Bazán y Yacov Baldwin.
La salud es, según la Organización Mundial de la Salud, un proceso dinámico que ocasiona el completo bienestar físico, mental y social; no solamente la ausencia de infecciones o enfermedades; el concepto de salud debe incluir dimensiones individuales, sociales y ecológicas del ser humano. Existen determinantes que indican el estado de salud o enfermedad de un individuo, grupo o colectividad. Los determinantes mencionados son; la biología humana, el medio ambiente, el estilo de vida y la asistencia sanitaria que reciba una persona. Resulta muy difícil manejar el primer determinante, no obstante, se podría proponer mejoras en los otros 3. El presente artículo gira en torno a 3 ejes que influyen en estos: la historia de la salud en el Perú, la realidad de la misma y propuestas para mejorarla. Entre las alternativas propuestas se menciona el democratizar el gobierno en salud, priorizar el acceso universal, reorganizar los sistemas de salud y descentralizar los recursos. De acuerdo con algunos estudios realizados en el año 2008 por el INEI se observa que el 53.66% de la población, es decir, el 13.278.471 de peruanos habían tenido algún problema de salud; de los cuales el 38%, formaban parte de zonas rurales y no accedieron a servicios de salud debido al escaso nivel económico que presentan. Por otro lado, existen personas que no acceden a servicios de salud por razones culturales, debido a su desconfianza ante la medicina química y el mal trato que algunos asistentes de salud les han brindado; lo que les lleva a usar métodos caseros o visitar a curanderos. La mayor parte de dicha población reside en la región sierra, llegando a ser un del 68.8% del total de peruanos. Asimismo, estas personas reciben el menor rango de ingreso mensual per cápita, imposibilitándolos a acceder a mejores servicios de salud.
Es muy interesante realizar una revisión de la historia de la salud en el Perú la cual puede iniciar en 1935, fecha que se crea los Ministerios de Salud Pública y Previsión Social teniendo como base la Dirección General de Salubridad creada en 1903. Paralelamente, surgió el Seguro Social Obrero o Caja Nacional del Seguro Social en 1936. En décadas anteriores se realizaron importantes cambios en el sistema de salud como: establecer el Seguro Social del Empleado, (LIP, 1994), modernización de la estructura sanitaria, la extensión de la cobertura, la promulgación del Código Sanitario, la promulgación de la Ley Orgánica del Sector Salud (LIP, 1994), entre otros. En la década del 70, se originaron algunos cambios en la salud, se unieron las Sociedades de Beneficencia con el Ministerio de Salud y el Seguro Obrero con el Seguro del Empleado, se estableció la maternidad gratuita y se instaló el Servicio Civil (SECIGRA-SALUD), considerado como requisito obligatorio para la obtención del título profesional. Los servicios sociales pasaron de derecho privado a derecho público (LIP, 1994).
En la década de los 80 el sector salud enfrentaba importantes déficit en infraestructura y credibilidad. (YONG, 1996). El Estado peruano llega a los años 90 atravesando intensas crisis; en este contexto, las políticas de salud fueron formuladas con base en la reforma del Sistema de Salud, a través de la regionalización y descentralización como estrategias para lograr cambios, reorientando el modelo para lograr una mayor cobertura de la población (ESTRADA & GODOY, 1996). En el sub-sector privado se continúan desarrollando nuevas instituciones y modalidades, haciendo parte de este panorama la expansión de la práctica privada, de pequeñas y medianas empresas, la modernización de las clínicas particulares y el lanzamiento de diversas modalidades de seguros de salud (VARGAS, 1996).
En la actualidad el Ministerio de Salud MINSA es la entidad principal y publica, responsable de la mayor oferta a nivel nacional, de la formulación de las políticas y los planes sectoriales. Existen además dos tipos de órganos desconcentrados: los institutos especializados y las direcciones regionales de salud sanitaria. Como organismos públicos descentralizados existen: el Instituto Nacional De Salud, El Instituto De Desarrollo De Recursos Humanos, El Seguro Integral De Salud y La Superintendencia De Entidades Prestadoras De Salud. Asimismo, existen tres tipos de aseguramiento de salud: el seguro social EsSalud, la Sanidad de las fuerzas Armadas y de la Policía, y los seguros privados. Uno de los principales problemas que existe en el manejo actual de la salud es la centralización de profesionales que existe. El 55%de doctores radica en Lima donde hay un médico por cada 1.367 personas, mientras que en las provincias hay cerca de un médico por cada 2.000 personas (Sanabria 2010). Consideramos que la educación de médicos debe orientarlos a trabajos en provincias siendo el estado el motivador económico de esta decisión; ya que, sumado al poco acceso a la salud que tienen las personas en provincias, es peculiar que entre los años 2006 y 2009, la defensoría del Pueblo haya recibido 868 denuncias por negligencia médica, de las cuales tan solo 291 han sido atendidas y se encuentran en proceso de investigación (Félix, 2010). Teniendo en cuenta que esas cifras son solo las denunciadas, es increíble el número de casos silenciados en diversas zonas del país ocasionados por profesionales poco preparados.
Actualmente, la sociedad viene viviendo problemas de salud no experimentados anteriormente. La ausencia de medicinas especializadas está siendo cada día más perjudicial en los ciudadanos y al sumarle la poca atención médica, todo se convierte en sentimientos de desesperación e “injusticias”. No obstante, tras una larga espera por la acción del estado, existen sectores, como es el caso de San Juan de Lurigancho, en donde se empieza a reclutar voluntarios con experiencia para no solo construir, sino también, trabajar en los centros de atención a la salud. Y debido a esta iniciativa, empezar a crear más postas médicas que permitan atender y brindar información para las madres e hijos recién nacidos; siendo sumamente asequibles e inclusive gratuitos. Por último, queremos mencionar que según la definición propuesta par la OMS la salud mental es el estado de bienestar que permite a cada individuo usar su potencial, enfrentarse a las dificultades usuales de la vida, trabajar productiva y fructíferamente y contribuir con su comunidad. En nuestro país, notamos que la salud mental no es un asunto prioritario para la mayoría de las direcciones regionales de salud (DIRESA); este tema se realiza en función del apoyo financiero y logístico que brinda el MINSA pues, las regiones vienen asignando escaso presupuesto a dichos temas. Lo anterior impide que las personas realicen tareas de la mejor manera; el resultado: violencia familiar, suicidio, depresión y adicciones. El MINSA y las DIRESA vienen realizando acciones dirigidas, sobre todo, a fortalecer el componente de salud mental en los establecimientos de salud del primer nivel, siendo esta tarea más sencilla si tuvieran el apoyo adecuado. Es muy importante recalcar que el apoyo brindado a la población, le enseñen que derechos de atención médica deben recibir obligatoriamente por parte del estado, como deben acudir al centro médico para hacerse un chequeo y qué hacer ante cada casos presentado. Elegir con que aspecto empezar la trasformación es difícil, pero debe comenzar ya.
Bibliografía:
• Partes extraídas del blog: ¿Qué me cuentas Perú? (http://www.quemecuentasperu.blogspot.com/)
• FÉLIX, Diana (2010) Al paciente, con cariño, pp. 12. En revista Link UPC, Año 3 No-11.
• AGUINAGA, A.R. Situación de la salud en Perú y sus tendencias: la reforma sectorial. Lima: Ministerio de Salud. Lima, 1996, p. 23-29.
• CUETO, Marcos y ZAMORA, Víctor (2006). Historia, salud y globalización. Lima: Universidad Peruana Cayetano Heredia e Instituto de Estudios Peruanos.
• ESTRADA, M.V.; GODOY, R.M. Genero y políticas de salud de la mujer en América Latina: caso Perú (1996). Rev. Esc.Enfermagem USP, SãoPaulo, v. 30, n. 1, p. 204-208.
• LIP, C. (1994) Los Cambios en la profesión médica y sus implicancias. El caso del Perú. Educ. Med. Salud, v.28, n. 1, p. 96-101.
• Ministerio de Salud (2000) El desafío del cambio de milenio: un sector salud con equidad, eficiencia y calidad. Lineamentos de Política de Salud 1995-2000. Lima: Ministerio de Salud, 1995. 49p.
• YONG, E.M. Seminario Internacional Reforma del Sector Salud. Lima, 1996. Discurso del Ministro de Salud de Perú.
• INEI (2008) (Extraído de http:// inei.gob.pe/biblioineipub/bancopub/est/lib0387/indice.htm)
• Amnesy international (2003) HTTP://WWW.AMNESTY.ORG/ES/FOR-MEDIA/PRESS-RELEASES/PERU-DESIGUALDAD-ACCESO-SALUD-PELIGRO-INDIGENAS-POBRES-20090709
• SANABRIA, César. El ajuste estructural en el sistema de servicios de salud del Perú. (Última consulta: 3 de junio del 2010)
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