La oligarquía fue una clase social pequeña. Esta estaba conformada por un grupo de familias cuyo poder se basaba en la propiedad de la tierra, propiedades mineras, comercio de importación-exportación y la banca. Esta grupo se constituyó como parte de un Perú dependiente, con un mercado poco desarrollado y teniendo el papel de nexo entre el país y las metrópolis imperialistas, que eran en esa época principalmente Inglaterra y Estados Unidos. Asimismo, la pertenencia a la oligarquía se daba por el apellido, lazos de parentesco y estilo de vida adinerado. La oligarquía, durante las dos primeras décadas del siglo XX, monopolizó el poder político (a excepción de Billinghurst y Benavides) por medio del cual, neutralizaba a la clase media y marginaba completamente a las clases populares. A continuación, se explicarán las posibles causas del ocaso oligárquico, y un análisis breve que explique cómo el tema de la oligarquía en el Perú se ha manifestado.
Existen ciertos hechos que podrían considerarse las causas del ocaso de este grupo. En primer lugar, el estado que compuso la oligarquía se caracterizó por un pobre desarrollo de los aparatos administrativos, ya que en 1905, en Lima, sede central de la administración, figuraban apenas quinientos empleados públicos. Además, este estado oligárquico solo fue en apariencia un estado nacional, porque había una gran fragmentación regional, los hacendados de Arequipa, las familias de la costa norte dueñas de azucareras, las de la sierra central dedicadas a la minería y ganadería ovina, etc. Otro obstáculo para la integración de este grupo eran las haciendas. El ser dueño de tierras implicaba también el ejercicio del poder político, por lo que los hacendados consideraban como suyos los caminos, tanto así que impedían el paso de los viajeros, clausurando ciertas rutas. Asimismo, la feudalidad, específicamente el gamonalismo obstaculizó la conformación de una sociedad nacional, teniendo igual efecto los enclaves mineros y petroleros que por articularse con el mercado externo (EE.UU.) desarrollaron cierta autosuficiencia y autonomía política.
Por otro lado, en la actualidad muchas de estas características han permanecido vigentes y otras, con el pasar de los años, se han ido desvaneciendo. Si bien es cierto, desde el ocaso de la oligarquía, muchos de los derechos se le han devuelto a los peruanos, la dependencia y sobre todo la deuda económica se mantiene; el vínculo con EE.UU. es muy fuerte y la cuantiosa cifra que se le debe parece arrastrarse por varios años más. El poder político no solo es manejado totalmente por la aristocracia, sino más bien, ahora, pueden las personas provenientes de provincias y de los sectores menos favorecidos del país. Todo esto surge desde los 60´s con las continuas huelgas generadas por los sectores populares producidas por la malversación del manejo del poder político. Las luchas clasistas de obreros y empleados, así como el inicio de una tendencia para lograr su autonomía de clase atacaba el control político que la coalición dominante mantenía sobre la sociedad y estado por intermedio del APRA. (COTLER 1992: 336). Es por ello, que también surge la Comisión de la Reforma Agraria y Vivienda. En resumidas cuentas, el estado perdía el control frente a las diversos problemas tanto económicos, políticos y sociales.
Finalmente, si bien es cierto la oligarquía ha ido decreciendo y son cada vez más los sectores populares, que por ser mayoría, empiezan a ser representantes de nuestra nación. Lo que se busca en este mundo globalizado, es la permanencia de un estilo de gobierno democrático que satisfaga las necesidades de todos su habitantes sin darle preferencia a aquellos, que por poder económico, por ser miembro de una familia cuyo apellido sea catalogado de prestigioso u otro motivo poco sustentable que los prefiera.
Por:
Melissa Freyre
Guillermo Suasnabar
Bibliografía:
-FLORES GALINDO, Alberto (1994). Obras completas II. Lima: Fundación andina.
-COTLER, Julio (1992). Clases, estado y nación en el Perú. 6ta edición. IEP ediciones.
La Guerra del Pacífico se desarrolló en un ámbito social en el que el Perú se encontraba fracturado en cuanto a nación.
El inicio de la guerra fue consecuencia del ideal expansionista de Chile y del anhelo de éste de tener el control del guano y del salitre que lideraba la economía nacional en ese entonces. Debido a esto, las clases sociales que convivían en el Perú empezaron una lucha entre ellas mismos. De este modo, la clase adinerada, por un lado se disputaban los restos del poder, mientras que los grupos marginados (negros, asiáticos e indígenas) terminaron por enfrentar a la clase pudiente de nuestro país.
En este sentido, durante el conflicto armado con Chile, estos grupos sociales pertenecientes a diferentes razas y clases socioeconómicas se encontraban oprimidas por una élite que gozaba de la mayoría de beneficios de un gobierno que fomentaba la desigualdad social. Por este motivo, estos grupos sociales excluidos mostraron un mayor interés por apoyar al país sureño como alternativa de salvación ante la dominación de la clase pudiente. De esta manera, esta guerra, interna no hacía sino traducir los intereses irreconciliables de los diferentes caudillos y de sus diferentes clientelas políticas. Debido a que ninguno de ellos tuvo una base autónoma de poder lo suficientemente sólida, el resultado fue una inestabilidad marcada. En otras palabras, el contexto que atravesaba el Perú durante la guerra del pacifico se caracterizó por ser un periodo en el cual el principal problema era el de la inexistencia de la integración como una sola nación, y de una desestructuración interna y de conflicto social.
Es así como, esta falta de integración y desestructuración se tradujo en una identidad nacional débil.
“Sabemos que al finalizar la guerra, en la expedición que hizo el comandante Chileno Lynch junto al francés Petit Thouars, se les interrogó a los Chilenos y Peruanos sobre, por quién habían peleado esta guerra. Sin mucho asombro para esa época, los orgullosos Chilenos respondieron que por su patria, mientras que nosotros, los peruanos, respondimos: Por Nicolás, Grau, entre otros”(Cfr. Bonilla 2004: 1).
Esta cita muestra claramente lo dicho anteriormente con respecto a la identidad. Mientras que los chilenos peleaban por su país, los peruanos lo hacían por personas que tenían cierto poder caudillista.
La relación entre Perú y Chile es constantemente un tema de conversación. Existe una tensión, traducida muchas veces en rivalidad implícita entre ambos países a nivel social, cultural y político. Existen, de este modo, tres dualidades que son factores y a la vez componentes de esta relación: ganador – vencido, invasor – invadido y país exitoso y estable - país políticamente inestable y con altos niveles de pobreza (Cfr. Milet 2004: 228)
Milet propone que estas imágenes son básicamente el resultado y la herencia de la Guerra del Pacífico. Las dos primeras imágenes están relacionadas directamente con la guerra. Pero ¿Acaso la tercera imagen es producto de este conflicto armado? ¿O es una razón diferente?
Un país que no se supo administrar desde el inicio, con muchas y variadas figuras de líderes, sin una noción de identidad nacional, sin un objetivo en común, se debilitó hasta el punto de perder parte del territorio (Arica) y muchas de las riquezas naturales. Y aún peor, se perdió la esperanza y se degeneró aún más la identidad débil que se mostraba en el Perú.
Se suele pensar que el problema actual respecto a la Guerra es no poder eliminar este complejo de victimista y la idea de una guerra perdida producto de gobernantes que ejercieron su labor de una manera no equitativa. Como se puede apreciar en este articulo el contexto en el que se desarrolló la guerra del Pacifico es casi similar a la situación que se vive en el Perú en la actualidad. Aún existe un país fragmentado, grupos sociales excluidos, y la clase pudiente es distante ante esto. Vivimos como si estuviéramos en pleno combate, ya no con extranjeros sino entre mismos peruanos. Mientras siga existiendo exclusión social, mientras continuemos sin reconocer a todos como peruanos, mientras no tengamos claro que el Perú está conformado por todos los que viven dentro de él y no sólo en Lima, mientras no reconozcamos la humanidad y los derechos de los indígenas en el Perú, se seguirá viviendo en un eterno conflicto interno que demuestran que el Perú carece de una identidad nacional.
BIBLIOGRAFÍA
BONILLA, Heráclito (1980) El Problema Nacional y Colonial del Perú en el Contexto de la Guerra del Pacífico. Lima: Desarrollo Económico
MILET, Paz Verónica (2004) Chile-Perú: Las Dos Caras de un Espejo
Santiago: Pontificia Universidad Católica de Chile
Erik Lora
Mayra Taipe


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