Si bien la independencia trajo consigo un alivio sumamente reparador para una buena parte de la sociedad, ya que para los esclavos, mayormente constituida por indios y negros, fue una suerte de posibilidad para empezar una nueva vida fuera de represiones e injusticias; para otro gran sector fue un acto poco o nada patriota y con un desenlace aún mucho más foráneo, ya que en primera instancia fue comandada por San Martín y Bolívar, quienes eran extranjeros. Sumado a esto, a pesar de que en teoría nos desligamos de la colonia española, luego pasamos a depender, en cierta forma, de Inglaterra y el dominio europeo, el cual lideraba el mundo marítimo por ser el transporte más cotizado y eficiente de la época.
Asimismo, con el pasar de las décadas nos hemos ido arraigando, por razones de diferente índole, a otras culturas y/o cosmovisiones, como la norte americana; dejando la nuestra de lado. Esto, con el pasar de los años, logró que nos identifiquemos poco o nada con nuestra cultura y hasta estigmatizándola, en ciertos estratos sociales, como inferior; siendo ese el prejuicio que se le impugnó y el mismo que lleva a cuestas. Entonces, a pesar de habernos independizado de aquel que nos hizo dependientes, valga la redundancia, ahora somos voluntariamente dependientes a otras culturas, acto que de por sí agranda la brecha de separación entre los diversos estratos socio económicos que hay en el Perú. La elite criolla se hacía cada vez más débil, pese a que comenzó a labrar su porvenir..
A raíz de la independencia la sociedad peruana comenzó, o mejor dicho, consolidó, algunas ideologías sumamente egoístas, es decir; mientras que los ámbitos sociales, culturales e ideológicos se separaban más, aparecían nuevos líderes interesados solo en sus beneficios propios. Este hecho tenía de por sí sus pro y contra, ya que por un lado varios líderes pseudo políticos buscaban solo altos puestos funcionarios, mientras que por otro lado los indígenas ahora absueltos, buscaban, entre muchas cosas, su crecimiento personal. (BONILLA: 2001)
La independencia peruana no se dio como resultado de un proceso único, continuo y acumulativo. Más bien, se produjo como resultado de procesos diversos, paralelos y sucesivos. Se debe diferenciar la participación de diversos sectores de la sociedad en el tiempo y en el espacio, muchas veces sin relación de continuidad pero teniendo siempre en consideración la experiencia adquirida.
La parte más importante del Perú en tiempos coloniales (y luego también) no fue la costa con su capital aristocrática, sino la tierra, con su producción agropecuaria, minera, obrajera, sus relaciones comerciales y su alta densidad demográfica. Allí los realistas tendrían una despensa inacabable de víveres y mano de obra (vituallas para el ejercito, cobro de tributo), y una inmensa retaguardia hacia el sur. Una vez ganada la sierra, el virrey podía seguir dominando en el país indefinidamente.
Tener en cuenta la experiencia rebelde previa no implica necesariamente la existencia de conexiones entre rebeliones. Antes bien, las ‘‘lecciones’’ sacadas pueden haber sido totalmente contrarias a lo que se podría llamar influencias. Las rebeliones, motines y conspiraciones previas fueron antecedentes pero no necesariamente movimientos precursores. Es decir, no por ocurrir antes se puede considerar que prepararon el terreno para manifestaciones posteriores. Es interesante subrayar que geográficamente la independencia real se produjo en el terreno menos aparente: Lima y la zona central del Perú.
No es que la independencia haya sido concedida. En realidad, fue impuesta en este sentido, la ayuda externa fue un pequeño favor porque provoco una independencia aprovechada por parte de la elite limeña que no tuvo más alternativa que asumir la conducción de un proceso que no quiso ni buscó y que, más bien, ya antes había rechazado varias veces.(ORREGO: 2009)
Bibliografía:
BONILLA, Heraclio (2001).Metáfora y realidad de la independencia en el Perú. Lima: IEP
ORREGO, Juan Luis (2009). Las Independencias desde la perspectiva de los actores sociales. Lima:P.U.C.P

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